Comienza la Semana Vocacional para 2º Bachillerato

Comienza la Semana Vocacional para 2º Bachillerato

Buscando guiar y acompañar a nuestro alumnado en su vocación, desde Maristas se camina junto a los escolares en todo momento, brindándoles la oportunidad de descubrirse a sí mismos.

Cuando nacemos, nuestro sistema motor está en desarrollo constante y nuestro cuerpo está en continuo movimiento, no deja de brincar. El niño, uno de los gestos que necesita experimentar y que busca incansablemente es el saltar, es el placer que se siente al saltar.

Lógicamente sin saber los riesgos que conlleva saltar, pero para eso están nuestros padres, para guiarnos y ayudarnos. Vamos creciendo y con la ayuda de la familia, de los profesores, de los catequistas, de los entrenadores, … empezamos a ser conscientes de todo eso y empezamos a vivir diferentes experiencias en las que nos planteamos si debemos saltar o si merece la pena saltar.

La vida está llena de esos momentos donde me tendré que parar y decidir si salto o si no salto, pero también habrá situaciones donde tendré que “saltar” sea como sea, eso es lo que tengo que hacer.

Podríamos afirmar que el crecimiento y descubrir vocacional es algo continuo, que no cesa, sin importar la edad. Sin embargo, también sabemos que nuestra vocación necesita de determinados momentos de discernimiento, de opción, de decisión, que acompañados por el Espíritu nos lleven a “saltar”. Son momentos, en los que, por la edad, curso escolar, momento vital o por llamadas fuertes que sentimos en nuestro interior, nos podemos plantear un determinado salto.

A pesar de entender que la vocación necesita de determinados saltos, sabemos, como ya hemos dicho, que es un proceso continuo que no podemos olvidar, al que siempre hemos de estar atentos, que envuelve toda nuestra vida y nos hace “caminar” recogiendo experiencias y aprendizajes a través de todo aquello que vivimos, junto a todas las personas que nos rodean, muchas de las cuales acompañan especialmente este caminar (familia, educadores, catequistas, …).

En muchos momentos, las personas nos pasamos buenos ratos soñando despiertos, y es que somos seres necesitados de sueños, de esperanzas, de proyectos. Nuestra vocación también la construimos sobre nuestros “sueños” y la capacidad de descubrir que esos sueños coinciden con el sueño que Dios tiene acerca de mi vocación. Siendo consciente de esos sueños será mucho más fácil encontrar la valentía y la confianza para saltar. Saltamos sobre esos sueños que no son caprichos, que no son deseos, sino esperanzas descubiertas en lo más profundo de nosotros, allí donde habita Dios.

La letra m de la palabra Jump la sustituimos por la “M” Marista. Detrás de cada salto que demos en nuestra vocación, tenemos la suerte de contar con una vivencia y un carisma que nos lleva y educa en la misión, en el apostolado que nos lleva a “saltar”, a tomar decisiones. Por otro lado, esa “M” también nos sirve como paracaídas que ayuda a amortiguar la caída a través de tantas personas que dentro de una escuela marista acompañan el crecimiento vocacional de un niño o joven.